GRACIAS A ELLOS HAY DEMOCRACIA, TAL VEZ ESE FUE SU ERROR.
Señor Director: A hoy, más de mil argentinos- militares, policías, gendarmes y civiles- han muerto en prisión por el crimen imperdonable de haber obedecido órdenes y enfrentado a la subversión. No llamemos a esto “genocidio” ; hacerlo sería volver a arrastrar por el barro una palabra que debería ser sagrada, y ponernos al nivel de esos sacerdotes del número inventado, los devotos del mito de los 30.000, que repitieron su salmodia de humo hasta convertirla en dogma. Sabían -pero jamás lo admitirán- que era un truco para que los pistoleros de ayer siguieran manejando, con su soberbia de verdugo reciclado, la justicia de esta democracia de políticos cobardes, mercaderes corruptos y penitentes sin honra. Democracia que amparó a los mismos que, en los años de plomo, vendieron en libras de carne- para salvar su propio resuello- a los pobres perejiles que confiaron en ellos. Carne que sigue cotizando en indemnizaciones obscenas, pagadas una y otra vez, como si el país fuera un ar...