LA SITUACIÓN DEL IOSFA.

IOSFA: una obra social al borde del colapso y un futuro incierto para miles de afiliados
Por Redacción
La crisis que atraviesa la Institución de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) ya no puede ocultarse. La falta de prestaciones en todo el país, la interrupción de tratamientos médicos esenciales, la muerte de afiliados por ausencia de medicamentos y el cobro ininterrumpido de las cuotas sin brindar cobertura real, configuran un escenario de colapso sanitario y administrativo pocas veces visto en una obra social estatal.
En este contexto, el Ministerio de Defensa impulsa un ambicioso plan para dividir IOSFA en dos nuevas entidades:
una obra social para las Fuerzas Armadas (OSFA)
y otra para las Fuerzas de Seguridad (OSFS).
Una propuesta presentada públicamente como una solución “moderna y eficiente”, pero que, según múltiples fuentes del propio sistema, se asemeja más a un “proyecto de colores” que no resuelve el problema de fondo y genera más preguntas que respuestas.

El trasfondo del conflicto: seis años de reclamos ignorados.
Un punto crítico, silenciado en los discursos oficiales, es el reclamo histórico de los suboficiales, quienes representan la mayoría del padrón de afiliados de IOSFA y que desde hace seis años exigen tener voz y voto en el Directorio.
A pesar de ser el sector que sostiene financieramente a la obra social y el más afectado por la crisis, ninguno de los proyectos presentados—ni del Ministerio, ni de la Armada, ni del Ejército—incluye representación real para ellos.

¿Es esto discriminación?

Muchos miembros del personal subalterno consideran que sí.
Y no es una percepción aislada: en un sistema en el que las decisiones son tomadas exclusivamente por las cúpulas jerárquicas, excluir del Directorio al grupo mayoritario y más vulnerable de afiliados es, como mínimo, una forma de desigualdad estructural.

La realidad cotidiana: ciudades sin hospitales militares, afiliados sin alternativas

La crisis golpea con especial fuerza a quienes viven en localidades que no cuentan con hospitales militares.
Esos afiliados quedan atrapados en una situación absurda:
pagan la cuota de IOSFA, pagan de su bolsillo las prestaciones privadas,y no reciben ningún tipo de reembolso ni asistencia.
Para muchos adultos mayores, retirados y familias militares, esto se traduce directamente en no poder acceder a consultas médicas, estudios o tratamientos.

El plan oficial: dividir para gastar más
En paralelo al deterioro del sistema, el Gobierno promueve la creación de dos nuevas obras sociales.
Pero las dudas sobre la viabilidad del proyecto crecen día a día:

¿Un gobierno que reduce el Estado… va a crear nuevas estructuras?
La propuesta implica:
nuevos directorios, nuevos edificios,
nuevos planteles administrativos,
nuevas auditorías, duplicación de gastos operativos y multiplicación de cargos políticos.

Todo en medio de un ajuste sin precedentes en todas las áreas del Estado.

¿Es razonable?
¿Es eficiente?
¿O hay un negocio oculto?
Las preguntas se acumulan y nadie en el gobierno brinda respuestas claras.
La gran pregunta: ¿por qué las Fuerzas Armadas impulsan este modelo?
Tanto la Armada como el Ejército preparan proyectos para regresar a sus antiguas obras sociales, DIBA y IOSE, replicando estructuras que ya habían sido superadas con la creación de IOSFA.
Sin embargo, las razones oficiales de este retroceso no fueron explicadas.
Fuera de las cúpulas, nadie conoce los verdaderos motivos.
El dato silenciado: IOSFA nunca tuvo presupuesto propio es más los aportes patronales nunca llegaron. 

La Comisión de Defensa del Congreso presentó su propio proyecto, señalando la verdadera raíz del problema:
desde la creación de IOSFA por el Decreto 637/13, jamás se sancionó un presupuesto específico para financiarla.
Durante años sobrevivió con parches, transferencias irregulares y deudas acumuladas.
El 8 de octubre de 2024, la Cámara de Diputados votó tratar el saneamiento de la obra social para darle una solución definitiva.
Pero mientras tanto, el sistema se desangra.
La mirada del afiliado: abandono, silencio y fe
Para miles de suboficiales retirados y en actividad, la situación es mucho más que un debate administrativo.
Es una experiencia de abandono, de invisibilidad, de indiferencia política.
A pesar de no recibir atención médica, una parte importante de los afiliados permanece en silencio, resignados o desinformados.

“Como afiliado y suboficial retirado, me siento discriminado. Pongo mi salud en manos de nuestro Señor Jesucristo, porque ya no queda otra”, concluyen muchos testimonios.

Conclusión
IOSFA no está en crisis:
está quebrada, fragmentada, abandonada y en camino a ser reemplazada por estructuras aún más costosas e inciertas.
Mientras se discuten proyectos que excluyen sistemáticamente a quienes sostienen la obra social, la vida y la salud de miles de afiliados continúan en riesgo.

Sin transparencia, sin participación real y sin una reforma profunda que incluya a todos los sectores, cualquier intento de “reconstrucción” será apenas maquillaje sobre una estructura en ruinas.

Autor: Daniel SANTEUFEMIA.

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