SEBLA ROBARON TODA CHIMBERGUENCHA

IOSFA: el vaciamiento que ambos gobiernos quisieron tapar

El Suboficial — La obra social de las Fuerzas Armadas fue saqueada, endeudada y finalmente disuelta. Y como se lo advertimos al personal militar en su momento: los responsables no son uno, sino dos. El gobierno anterior y el actual comparten la misma receta: desfinanciar, vaciar y después culpar al otro.

Un superávit convertido en deuda millonaria

Cuando terminó la gestión de Alberto Fernández, se supone que IOSFA era superavitaria. Tenía dos recaudaciones a favor y el dinero estaba en el banco, en un plazo fijo para que no se deteriorara. El exministro de Defensa Agustín Rossi lo confirmó: "tenía un superávit (hubo muchos recortes de prestaciones que deterioraron las salud de los afiliados) que ellos convirtieron en un déficit consolidado de 200.000 millones y un déficit operativo mensual enorme".

¿Qué pasó en el medio? La megadevaluación que impulsó el gobierno de Milei no bien asumió, sumada a la suspensión del acuerdo para rejerarquizar a las Fuerzas que se había decidido durante la gestión de Jorge Taiana. Si los salarios son bajos, los aportes también lo son, y la obra social se vuelve insostenible.

La liquidación anunciada

El 6 de febrero de 2026, mediante el DNU 88/2026, el Poder Ejecutivo inició la disolución y liquidación de IOSFA y creó dos nuevas entidades: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG). El gobierno alegó "irregularidades de gestiones precedentes" y un "desequilibrio estructural". Pero la realidad es otra: la deuda acumulada superaba los 213.000 millones de pesos, generada durante la propia administración libertaria.

En dos años cambiaron tres veces a los administradores de IOSFA. "Ineficiencia y falta de transparencia. Reclamos de todo tipo: afiliados en primer lugar, prestadores y proveedores. ¿Y qué solución encontraron para resolver el problema? Disolver el IOSFA", resumió Rossi.

El impacto en el personal militar

Los números son fríos, pero las consecuencias son humanas. La disolución dejó a más de 550.000 afiliados en un estado de vulnerabilidad extrema. En Rosario, un suboficial retirado se encadenó en la sede de la ex IOSFA para reclamar una cirugía oncológica para su esposa, suspendida por una deuda de 1.100 millones de pesos con los prestadores. En Mar del Plata, 177 trabajadores quedaron en la incertidumbre: cierran dos hoteles y peligra una farmacia.

A nivel nacional, el gobierno prevé despedir a 576 trabajadores civiles de IOSFA. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ocupó el edificio central en protesta por el vaciamiento y el corte de prestaciones médicas.

La advertencia que hicimos

Desde El Suboficial lo dijimos y lo sostenemos: no voten ni a este ni al anterior gobierno. Ambos son responsables. Uno por dejar la estructura vulnerable y el otro por ejecutar el desguace final. No hay diferencia real entre los que miraron para otro lado y los que firmaron el decreto de disolución.

Mientras el gobierno habla de "reordenamiento" y "sanidad en las instituciones armadas", los suboficiales y sus familias siguen esperando una cirugía, un medicamento, una respuesta. La obra social que nos pertenece fue vaciada por quienes prometieron defender a las Fuerzas Armadas.

La historia no se escribe con decretos. Se escribe con lo que pasa en cada guardia médica, en cada farmacia, en cada hotel que cierra. Y lo que está pasando es el vaciamiento de IOSFA.
Carcel es poco para los responsables. Miles de seres humanos murieron a consecuencia de este proceso. 
Lic: Daniel SANTEUFEMIA.

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