SE LO DIJIMOS: LA DEUDA DE IOSFA EXPLOTA Y LOS AFILIADOS SIGUEN PAGANDO LOS PLATOS ROTOS.
Por Daniel Santeufemia
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Lo advertimos una y otra vez desde estas páginas. Lo dijimos hasta el cansancio. Sabíamos que iba a ser así. Pero la mayoría de los afiliados, confiando en las promesas de campaña y en la palabra empeñada, decidió creer que esta vez sería diferente.
La realidad, como siempre, terminó dándonos la razón.
El informe que el coronel mayor (R) Ariel Guzmán elevó al ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, no deja lugar a dudas: la deuda de IOSFA ya no son los $122.000.000 que se mencionaban originalmente. Hoy, el pasivo consolidado asciende a **más de $214.000 millones**, aproximadamente u$s145 millones al tipo de cambio oficial.
Y el dato más revelador, el que debería encender todas las alarmas, es que más de la mitad de esa deuda, exactamente $139.057 millones, corresponde a obligaciones impagas de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval. Es decir, fuerzas que dependen del Ministerio de Seguridad y que utilizaron la obra social militar sin honrar sus compromisos.
Se lo dijimos. Dijimos que este gobierno, con su clara orientación antidemocrática y su desprecio por las instituciones, jamás iba a saldar la deuda. Dijimos que el vaciamiento de IOSFA era parte de un plan cuidadosamente diseñado para liquidar la obra social y entregar el negocio a manos privadas. Y hoy, los números nos dan la razón.
Pero no podemos dejar de señalar la responsabilidad que nos duele reconocer: la de quienes, desde los cargos de mayor jerarquía, permitieron que esto sucediera. Durante su gestión como Jefe del Estado Mayor Conjunto, el actual ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, no impulsó medidas concretas para sanear el instituto. Su paso por esa función no dejó herramientas ni políticas que hoy pudieran haber evitado este desastre. Y ahora, como ministro, su administración enfrenta el desafío de resolver un problema que, con la previsión adecuada, podría haberse atajado a tiempo.
Tampoco podemos ignorar el rol de quienes, desde la política, fueron parte del proceso. El diputado provincial Luis Petri, que durante su paso por el Ministerio de Defensa del gobierno anterior tuvo responsabilidad directa en la conducción del área, es hoy una voz que podría aportar claridad pero que, sin embargo, permanece en un silencio que habla por sí mismo. Quienes estuvieron al frente de la gestión y no actuaron, o actuaron tarde y mal, cargan con una cuota de responsabilidad que la historia no les perdonará.
La comisión Ad Hoc, creada por el DNU 88/2026 para supervisar la liquidación del instituto, no ha logrado avances significativos. El propio documento presentado por Guzmán expone un "panorama cada vez más comprometido". No es comprometido: es la constatación de un fracaso anunciado.
Y mientras los ministros se disputan la responsabilidad de saldar el pasivo, mientras Defensa y Seguridad se sacan chispas por quién debe pagar, los afiliados siguen siendo los mismos de siempre: los que ponen el cuerpo, los que pagan con su salud, los que ven cómo sus prestaciones se recortan mientras los funcionarios juegan al ping-pong burocrático.
Se lo dijimos, y no nos escucharon. Ahora la deuda está ahí, creciendo, y los mismos que prometieron soluciones son los que hoy esquivan el problema. Los oficiales que miraron para otro lado, los políticos que usaron IOSFA como moneda de cambio, los ministros que hoy se lavan las manos: todos ellos tienen una cuota de responsabilidad en este desastre.
Pero también tienen responsabilidad quienes, sabiendo lo que se venía, prefirieron creer en promesas vacías. Los afiliados que hoy sufren el recorte de prestaciones deberían preguntarse por qué, cuando desde aquí advertimos, decidieron no escuchar.
La deuda de $214.000 millones no la va a pagar el Estado. No la van a pagar los ministros ni los diputados. La van a pagar los suboficiales y sus familias. Con menos salud, con más copagos, con un servicio cada vez más precario.
Esa es la verdad que duele. Y esa es la verdad que nosotros, desde el inicio, nos negamos a ocultar.
Lo dijimos. Lo sabíamos. Ojalá la próxima vez nos escuchen.
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lic. Daniel Santeufemia
El Suboficial.