IOSFA ¿OTRA VEZ SOPA?

Designan a una ‘petrista’ en IOSFA: la obra social militar, otra vez en manos de una tecnócrata sin representación de los afiliados

En un movimiento que generó fuerte malestar en sectores del personal militar y de seguridad, el ministro de Defensa, Luis Petri, nombró a Betina Surballe como presidenta del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). Surballe, contadora mendocina sin trayectoria en el sistema sanitario ni vínculo directo con los beneficiarios de la obra social, es señalada como una figura cercana al ministro, lo que le valió el apodo de “petrista”.

Una designación sin consulta ni representación
La decisión fue tomada sin diálogo con las asociaciones de retirados ni con representantes del personal subalterno, quienes constituyen la mayoría de los afiliados. Esta falta de representación real en la conducción de IOSFA profundiza una problemática de larga data: las decisiones se toman desde escritorios lejanos, sin conocer las necesidades concretas de quienes sostienen el sistema.

Un perfil técnico en medio de una emergencia social
Aunque Surballe cuenta con experiencia en finanzas y en el IAF, su perfil técnico no garantiza sensibilidad ante la grave crisis prestacional que atraviesa IOSFA. La obra social arrastra una deuda de más de 120 mil millones de pesos, cortes masivos de servicios, y miles de afiliados sin cobertura. La nueva presidenta hereda un sistema en colapso, y hasta ahora no se han anunciado soluciones de fondo ni un plan que involucre a los propios beneficiarios en la toma de decisiones.

Reforma sin control ciudadano ni institucional
El gobierno anticipó auditorías y modernización, pero no menciona ningún mecanismo de participación ni control por parte de los usuarios. En este contexto, muchos temen que la “reestructuración” derive en recortes de prestaciones, cierre de delegaciones y privatización encubierta.

Opinión crítica
La llegada de Surballe a IOSFA parece más una jugada política que una respuesta a las urgencias sanitarias. Es otro capítulo en el vaciamiento institucional que sufren las estructuras que alguna vez fueron orgullo de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Lejos de devolverles dignidad, se les impone una conducción verticalista, sin voz ni voto de los propios afiliados.

Redacion: Lic. Daniel Santeufemia 

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